Hola… Hoy resolví contarte cómo cumplo los procesos para pintar un paisaje. Estos no siempre son exactamente así, pero sirven como para hacer una demostración.
En primer lugar, elegir un motivo: Quiero contarte que, afortunadamente vivo en uno de los extremos del Parque de la Independencia de Rosario (para mi uno de los lugares más bellos de la ciudad) y, entonces, paisajes se me presentan a cada paso. Por si no lo conocés, se trata de un predio de unas 50 manzanas, con gran arbolado, unas construcciones muy originales, un lago artificial y otras particularidades, que lo convierten en un atractivo turístico muy importante.
Siempre tengo en reserva, un par de lienzos, fondeados con pintura blanca, listos como para ser utilizados en alguna pintura que se me ocurra. La medida estándar es de 70 x 50 cm., los que puedo utilizar en forma horizontal o vertical… Si se me ocurre o me encargan algo de un tamaño diferente, debo realizar algunas compras.
Bueno, como te decía: Salgo a recorrer ese parque intensamente, caminándolo varias veces en la semana… y, de repente, veo un posible motivo. Cuando regreso a mi casa, me pongo a “bocetearlo”… así, de memoria nomás.. y cuando llego a alguna idea que me gusta, vuelvo al lugar con mi cámara digital y hago una sesión de 10 o 15 fotos.
Las fotos sólo me sirven para elegir los ángulos apropiados. Vuelvo a analizarlos y, si me satisface alguno en particular, tomo mi equipo de pinturas portátil, mi asiento favorito y ¡me voy al lugar!.
Una vez allí, tomo el lienzo y, observando el paisaje, comienzo a dibujarlo en lápiz (de mina blanda), haciendo las correcciones necesarias. Cuando estoy satisfecho, voy a la segunda etapa: el color.
En sucesivas etapas, a lo largo de los días, voy a ir mostrándote cómo evoluciona mi paisaje.
Gracias por estar ahí.