Ya se muestran muy evidentes cada una de las partes que componen el cuadro. Inclusive, hay algunas que permanecerán prácticamente intocables hasta el final.
He planteado totalmente la edificación del fondo. Si bien ésta debe ganar en volúmen, agregándole tonalidades, las viviendas están ya demarcadas. Un sector de ellas, situada en la parte inferior derecha, recibió un tratamiento especial de sombra, compuesta por: siena tostado, negro y blanco, ya que parece estar en un ángulo diferente a las demás.
Los mástiles comenzaron a tener su volúmen propio. El agregado de ocre, situado sobre el amarillo, lo denota. Las franjas laterales del barco en primer plano, fueron modificadas y adquirieron la cuota de “acompañamiento” del volúmen.
En otros sitios, se han marcado luces y sombras, usando distintas tonalidades de los mismos colores originales. También he comenzado a producir las leyendas de las embarcaciones.
Luego de terminar la aplicación de color acrílico en todo el fondo, comencé a profundizar en los volúmenes:
He iniciado una etapa que yo denomino: “fondear con color”, pues los colores son aplicados a modo de lograr una base y no como definitivos, ya que futuras capas los sobrepondrán, conservando muy poco de esta originalidad.
¿ Y ahora?… Bastante más prolijo, ¿no?.
Además de agregar algunos detalles más (especialmente embarcaciones en la margen opuesta), trabajé con enduído plástico aquellas uniones que no deben ser tan abruptas, los espesores compuestos por varias capas y las superficies lijadas, con el fin de disimular las imperfecciones.
Como podrá apreciarse, ya los elementos fueron adheridos al fondo, usando cemento de contacto.

Aún en la etapa de planificación, es imprescindible establecer qué plano habrá de ocupar cada una de las figuras que estarán incluídas en el cuadro. Para ello son muy útiles este tipo de bocetos técnicos, que luego habrán de ser traducidos a los originales, en tamaño real.