
Aquí se hace evidente lo que proponía al hablar de luces y sombras.
El río ha cobrado nueva vida, a la izquierda, con la aplicación de un brillo importante.
Por otra parte, han aumentado notablemente las tonalidades sobre la montaña, ya que, en las más lejanas, he utilizado violetas y en las más cercanas ocre, siena tostada y verdes más claros.
Sobre el rostro y cuerpo de la mujer han avanzado algunas tonalidades nuevas, que denotan la marcada tendencia hacia el azul que tendrá el cuadro.







